Escuchamos diariamente por parte de gobernantes y algún que otro economista Keynesiano, sobre la inutilidad de ahorrar, y el problema que el ahorro produce en la economía pues se deja de consumir.
Pareciese que esto de ahorrar es algo que solo hacen los miserables e insolidarios, y todo el que no quisiera pertenecer a este abominable grupo debe emplearse en cuerpo y alma a consumir, gastarlo todo y que no quede nada. Pero no se asuste, esta es una visión infantil, que solo puede mantenerse por poco tiempo, pues el mundo pone en su sitio a los que actúan contra las leyes de la naturaleza.

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